¿Qué pasa cuando descubres que el ritmo que está llevando tu vida no te gusta?, ¿Qué sucede cuándo terminamos de estudiar la carrera que hemos elegido y no queremos ejercer esa profesión?, ¿Por qué todo el mundo parece encontrar su misión en la vida?.
Este libro habla un poco de todas esas preguntas, de los miedos, de los complejos, de los cambios que escogemos y de los que nos sobrevienen.
Como novela tiene algunos matices autobiográficos su autora, Regina Rodríguez Sirvent, también ha estudiado psicología como su protagonista Rita Racons qué curioso.
Rita llega al que prometía ser el verano de su vida muy desilusionada y con una asignatura pendiente. En un intento de salir del bucle de eternas preguntas sin respuestas, una amiga la anima a ir a Estados Unidos a aprender inglés. Sin reflexionar mucho, e informándose menos aún, Rita se despide de su familia y amigos y vuela a Nueva York. Allí descubre que se ha apuntado a una academia de au pairs y que no viene por dos meses, si no por un año.
El resto de la novela podríamos decir que son aventuras y desventuras de una au pair en Atlanta. Sin entrar en detalles que puedan llegar a ser spoilers dejemos en que el libro tiene un poco de todo. Es una novela de viaje, no por la geografía, si no por las emociones.
Puedes ir acompañando a Rita desde sus inseguridades hasta que va haciendo sus progresos hasta conseguir sus logros. Observar cómo evoluciona la relación que tiene tanto con los niños como con el vecindario. Algún ligue que otro, y momentos de reflexión y encuentro.
¿Alguna vez te has cambiado el pelo para dar inicio a una nueva etapa? Si, has contestado que sí, conoces esa sensación de frescura y ligereza. Este libro es una pequeña dosis de esa sensación. Te ayuda a abrazarte a ti misma y aceptar tus contradicciones. Te da nuevo aliento para navegar futuras tempestades.
Es una novela muy ligera y fácil, y no lo vamos a negar, bastante mamarracha. Yo personalmente no la habría comprado. Por suerte, para mí, existen los reyes magos. Así que esta reseña se la debemos en parte al rey Baltasar guiño guiño. Muchas gracias por estar ahí.
PD: Te quiero mamá

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