Querer es una cosa, dejase querer y confiar es otra bien distinta.
La sociedad de las brujas rebeldes es la historia de una joven bruja, Mika Moon, que de la noche a la mañana se encuentra viviendo un estilo de vida que nada tiene que ver con el que le han inculcado desde niña. ¿Qué hay de cierto en todo aquello que le han enseñado?. Esa, para mi, es la premisa de este libro.
Es una historia entretenida y muy fácil de leer, tiene algunos detallitos y giritos de guión que voy a hacer todo los posible por no spoilear por aquí.
El libro cuenta con personajes muy entrañables, con sus contradicciones y matices pero de fondo bondadoso. Es una lectura altamente recomendable si necesitas recuperar la fe en la humanidad.
Es más, creo que si se puede clasificar un libro en base a lo que te hace sentir, este libro sería del género cosy (acogedor en inglés). Además del carácter de los personajes muchas de las escenas están acompñadas de un entorno y unas descripciones que despiertan los sentidos.
No en vano, Sanga Mandanna, la autora, explica que este libro es hijo del encierro en la pandemia. Puesto que nace de su necesidad de mandar un soplo de esperanza y fe. Lo que a mi me gusta llamar: caldito para el alma.
Es una historia que contiene pequeñas píldoras de filosofía dentro de ella. Supongo que a estas alturas ya te imaginarás que tiene un final feliz, con aires de nuevos tiempos que vendrán. Después de todo, si estás buscando tu lugar en el mundo todos los pasos que des hacia esa meta son válidos.
Ha sido un libro que me ha hecho muy feliz porque me ha reconciliado con mi faceta más casera e introvertida, que a menudo es vista como ñoña o perezosa. Nada más lejos de la realidad, a veces un día en casa es mucho más agotador que uno en el que salgas mucho.
Me ha gustado mucho la evolución de Mika, cómo mira su propia historia y la historia de los que la rodean. La compasión que tiene hacia los demás y los primeros pasos para aplicarla a si misma.
También es intersante las dinámicas de grupo, ver cómo se forma una familia y cómo esta familia va haciendo equipo porque se puede ser familia y no ser equipo.
Y sí, chorprecha, hay algo de amor romántico en el libro. Siempre tiene su encanto que haya un poco, y para el desenlace de la historia creo que está bastante justificado. Lo más bonito de estas gotitas de romance es que no eclipsan en ningún momento la construcción de la identidad de Mika.
Siento que es un libro que me ayuda a cerrar mi etapa de búsqueda de cosas adorables que me aporten fuerza y vitaminas. Creo que si lo hicieran película posiblemente iría al cine a verla de hecho yo he visualizado todo el tiempo a Meryl Streep en el personaje de Primrose.

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