Hace poco terminé este libro de Tamara Pazos y me ha dejado muy buen sabor de boca y por ello quería dedicarle una entrada en el blog.
Llegué a conocer la existencia del libro a través de su autora, Tamara Pazos, en instagram la podéis encontrar como putamen_t.
Ella es bióloga ya desde hace unos años se dedica a la divulgación científica. Tiene otros libros previos a éste, y como todo ser humano medio también tiene un podcast.
Me animé a comprar y a leer el libro su título y la forma de hablar de Tamara. ¿Quién no quiere un poco de ensayo en lenguaje popular? Lectura de verano fresquita y nutritiva.
La verdad es que el libro ha sido un acierto, no tanto por su contenido, dado que no es nada sorpresivo.
Es decir, si tienes una mínima inquietud en temáticas de salud cabe la posibilidad que ya hayas oído hablar de muchas de las cosas que se explican en el libro. Si no por el lenguaje con el que está escrito y la cantidad de referencias que tiene. Las cosas cuando se hacen con mimo se notan, y en este libro hay volcado mucho cariño.
El libro se divide en 5 grandes capítulos desde donde aborda los ejes cardinales de la salud. Al final de cada capítulo nos deja un menú de ideas para escojer e ir añadiendo nuevos hábitos a nuestra vida en la medida que nos sea posible.
Podemos intuir en el libro una clara crítica social a un sistema que no siempre vela por la salud pública. Vamos observando capítulo a capítulo como el autocuidado personal muchas veces es ir en dirección contraria hacia donde nos lleva la inercia. Sin embargo, no por ser crítico es severo con el/la lector, incluso al contrario. Diría que es de los libros que más compasivos y coherentes que me he encontrado en mucho tiempo(iba a decir cuánto pero, la verdad es que no me acuerdo).
En conclusión, es un libro altamente recomendable, no porque nos enseñe muchísimas cosas nuevas. Más bien, nos ayuda a tener un manual donde recoger aquello que ya sabíamos, alguna cosa nueva y un abrazo cálido hacia nuestros futuros errores.
En mi opinión creo que muchas veces no necesitamos volver a inventar la rueda para aprender algo. Lo cierto es que tenemos herramientas, necesitamos darnos el espacio para respirar recuperar nuestra concentración y continuar usandolas en nuestro camino. Quizás las lecturas de verano también son eso, reaprendizajes.
Llegué a conocer la existencia del libro a través de su autora, Tamara Pazos, en instagram la podéis encontrar como putamen_t.
Ella es bióloga ya desde hace unos años se dedica a la divulgación científica. Tiene otros libros previos a éste, y como todo ser humano medio también tiene un podcast.
Me animé a comprar y a leer el libro su título y la forma de hablar de Tamara. ¿Quién no quiere un poco de ensayo en lenguaje popular? Lectura de verano fresquita y nutritiva.
La verdad es que el libro ha sido un acierto, no tanto por su contenido, dado que no es nada sorpresivo.
Es decir, si tienes una mínima inquietud en temáticas de salud cabe la posibilidad que ya hayas oído hablar de muchas de las cosas que se explican en el libro. Si no por el lenguaje con el que está escrito y la cantidad de referencias que tiene. Las cosas cuando se hacen con mimo se notan, y en este libro hay volcado mucho cariño.
El libro se divide en 5 grandes capítulos desde donde aborda los ejes cardinales de la salud. Al final de cada capítulo nos deja un menú de ideas para escojer e ir añadiendo nuevos hábitos a nuestra vida en la medida que nos sea posible.
Podemos intuir en el libro una clara crítica social a un sistema que no siempre vela por la salud pública. Vamos observando capítulo a capítulo como el autocuidado personal muchas veces es ir en dirección contraria hacia donde nos lleva la inercia. Sin embargo, no por ser crítico es severo con el/la lector, incluso al contrario. Diría que es de los libros que más compasivos y coherentes que me he encontrado en mucho tiempo
En conclusión, es un libro altamente recomendable, no porque nos enseñe muchísimas cosas nuevas. Más bien, nos ayuda a tener un manual donde recoger aquello que ya sabíamos, alguna cosa nueva y un abrazo cálido hacia nuestros futuros errores.
En mi opinión creo que muchas veces no necesitamos volver a inventar la rueda para aprender algo. Lo cierto es que tenemos herramientas, necesitamos darnos el espacio para respirar recuperar nuestra concentración y continuar usandolas en nuestro camino. Quizás las lecturas de verano también son eso, reaprendizajes.

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